"SOCIEDAD PROTECTORA DE PALABRAS"
Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Séneca
Acabo de abrir, tras varias piruetas virtuales por la red y sin saber muy bien cómo he llegado a hasta ella, una página en la que me hacen una propuesta verdaderamente curiosa y atractiva: apadrinar una palabra.
Ya sé que está de moda apadrinar, básicamente niños o niñas -mirad, si no, en los periódicos de hoy mismo, el caso Intervida-. Pero aquí se trata de un apadrinamiento distinto, más que nada, por lo abstracto del tema. Se trata de apadrinar palabras, vocablos, esos curiosos elementos que designan realidades.
Decía Gabriel Miró que los objetos, las cosas, el mundo, no existe hasta que no lo nombramos. Y lo nombramos con palabras. Algunas, más viejas pendejas ellas, intentan desaparecer cansadas de que nadie les haga caso; otras, hacen mutis por el foro porque nadie se acuerda de ellas, o porque aquello que representan ya no existe salvo en el recuerdo de los más mayores, y en un acto casi de suicidio, se dejan caer por los acantilados de la memoria colectiva esperando que un ángel salvador las recoja en el último instante.
¿Y si jugamos a ser ángeles? ¿Y si nos proponemos, de verdad,salvar esas palabras que -como se dice en la página a que me refiero- han aparecido en alguna edición del diccionario de la RAE pero no recordábamos su existencia? ¿Cuál será la mía? ¿Y la vuestra, la de cada uno de vosotros?
Es curioso, pero hoy mismo he vivido dos momentos sorprendentes relacionadas con las palabras. El segundo ha sido el descubrimiento de esta página; el primero, lo he vivido enel instituto esta misma mañana cuando al entrar en la sala de profesores he visto colgado un cartel en el que se nos invitaba a los miembros del claustro a participar en un "amigo invisible" con motivo del día del libro que celebraremos el próximo 23 de abril. Los profes interesados en participar habían de apuntarse en una lista, de la que el próximo día 18 se extraerán los nombres del amigo al que hayas de regalar UN LIBRO (precio máximo sugerido: 12 euros; veremos qué podemos hacer) que deberemos dejar ensecretaría durante el mismo día 23 de abril para repartirlos durante el recreo del día 24. Y al final de la mañana había más de 50 nombres apuntados en la lista.
No sé, pero a veces, cuando estás más descreída o falta de ilusión, aparece algo, un toque, una ligera brisa que hace que recobres las fuerzas y las ganas de seguir adelante.
Gracias, compañeros y compañeras del grupo de biblioteca del instituto, por seguir llenando con pequeñas cosas el cofre de nuestras ilusiones; gracias, amigos de la escuela de escritores por invitarnos a elegir, de entre las menos importantes, aquella palabra que nunca quisiéramos que cayera en el olvido.
Y gracias a vosotras, palabras, que hacéis que el mundo y todo lo que hay en él -como decía Gabriel Miró-exista.

J. Alberto dijo
Holaaaaa!! Veo esto un poco olvidado con las vacaciones... Si es que...demasiado relax, eeh?
Me ha gustado mucho este texto. Yo también quiero apadrinar una palabra. Voy a ver cómo se hace. :)
Muchos besos!!
18 Abril 2007 | 09:33 PM